José Herrera – Velar la forma

TEA - Tenerife Espacio de las Artes

José Herrera – Velar la forma

Catálogo para la exposición «Velar la forma» del artista José Herrera en TEA – Tenerife Espacio de las Artes.

Muestra comisariada por Gilberto González
Coordinación: Néstor Delgado
Dirección de montaje: Fernando Pérez
Textos: Gilberto González, Anatxu Zabalbeascoa y David Barro
Fotografías de la exposición: José Luis Camejo
Traducción: Lambe & Nieto
Fotografías del catálogo: Diego Gazo

 

Según Gilberto González:

Velar la Forma recoge cuarenta años de la trayectoria de José Herrera comprendida entre 1982 y 2022. Obras de distintas procedencias y periodos coinciden por primera vez en estas salas con el fin de desvelarnos el tránsito coherente y riguroso de éste.

La obra de Herrera siempre se ha vinculado a la idea de silencio y esto es cierto, tanto en su actitud vital, como en el modo en que hace manifiesta las formas. Sin embargo, no es menos cierto que resulta ser un silencio clamoroso pues al apelar a la idea de equilibrio reclama toda nuestra atención. Así, su trabajo, nos enfrenta a un estado de suspensión temporal que nos obliga al menos, por un instante, a abstraernos del ruido ambiental y mental.

Es fundamental entender que igualmente en él, subyacen dos principios centrales. El primero, que lo ausente es igual de importante que lo presente y el segundo, la introspección como modo de sentir el hacer. Herrera dibuja el objeto en el espacio haciendo evidente el vacío. Alineado con el pensamiento oriental, entiende que la ausencia de materia ya es espacio y debe tenerse por ello presente. Asistimos así a la representación de un todo donde acabaremos por comprender el valor de lo atmosférico más allá de la propia obra. Por ello el modo de iluminar y la colocación son cuestiones que estudia de la misma forma minuciosa en la que asume la ejecución. Quien necesite más claves tiene en la arquitectura un buen recurso. Desde la contención Herrera asume que la construcción de un artificio requiere que se entienda como una extensión de nuestro cuerpo, ni más, ni menos, tal y como hace la buena arquitectura cuando dialoga con el medio. El objeto es en sí, una visión especular de nosotros mismos.

Al interrogar a José Herrera sobre su obra no acaba nunca de definir si lo que vemos es escultura o pintura. Parece, eso sí, nacer de la pulsión del dibujante quien infatigable ensaya posibilidades. En el pliegue de las sábanas, en las capas de veladuras de óleo, en los materiales pobres como la escayola que requiere de capas y capas se nos presenta una fe inquebrantable en el trabajo que alimenta lo introspectivo al igual que los interiores profusamente dibujados que sólo él conoce.

Cliente: TEA - Tenerife Espacio de las Artes
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